Home Office después del COVID-19.

Al comienzo de la cuarentena obligatoria, muchos empresas se preguntaron, cómo seguir, cómo cumplir con los trabajos pendientes, cómo realizar los pagos, cómo cobrar y en los peores casos, cómo devolver el dinero de lo que no se puede terminar, entregar, o en el caso de las agencias de turismo, cancelar las vacaciones o los viajes programados…

La solución a eso es el trabajo en remoto, o como lo llamamos hoy “Home Office”. El Home office existe desde hace tiempo, de hecho, yo como técnico en sistemas informáticos, lo hago desde hace años, solucionando problemas de software a clientes locales y a otros que viajan a todas partes del mundo con sus notebooks; incluso cuando yo mismo viajo, me conecto desde mi notebook hacia los clientes y con mi propio servidor virtual en donde tengo mis archivos personales.

Existen sistemas como Gsuite y Office365 que centralizan el trabajo de oficina en equipo con las herramientas necesarias para llevar tareas administrativas más que nada de manera corporativa. Pueden tener archivos compartidos y accesibles desde cualquier dispositivo y desde cualquier parte del mundo para leerlos y editarlos a gusto, enviarlos por correo, imprimirlos… Hay sistemas dedicados a ciertos rubros, que ya están funcionando en la nube, siendo accesibles con un usuario y una contraseña, se puede facturar desde la página oficial del AFIP estés donde estés y muchos otros sistemas que abarcan todas las necesidades de cada puesto de la empresa.

El problema surge cuando nos ponemos a pensar en casos puntuales. El sistema de backoffice necesita un servidor local, mis archivos son muy privados y no quisiera que mis empleados accedan a ellos o los modifiquen, me siento más seguro teniendo todo en mi servidor local en mi oficina y un largo etcétera de dudas en contraposición a los sistemas “enlatados”…

Para cada problema existe una solución personalizada acorde a la empresa o usuario final. Pero cuando me hacen esas consultas, sólo les puedo responder que cada una de las necesidades puede ser satisfecha con el trabajo a distancia en línea al que hoy llamamos home office. Por mi parte prefiero llamarlo oficina móvil, ya que puedo tenerla en donde quiera que esté y no sólo en mi casa.

La oficina móvil llegó para quedarse. En algunos casos para toda la empresa y en otros para empresas híbridas con puestos de trabajo locales y otros móviles.

Animate. Montá tu oficina móvil.

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